diario íntimo de un exhibicionista


Estos bits eléctricos han sustituido a nuestros viejos diarios íntimos encerrados bajo un mísero candado. Pero, además, nos han convertido en exibicionistas. Escribimos para que nos lean y leemos para que nos escriban y la influencia que ser público tiene en estas palabras desvia la realidad de nuestras vidas hacia cielos teóricos, hasta infiernos de cartón piedra que nunca alcanzaremos. Queremos que nos quieran y tratamos de encontrar en esta comunicación el paraiso donde contar nuestros sueños. Pero, ay, si cada mañana al bajar a comprar el pan, le contáramos algo así a nuestro panadero, en pocos días descubriríamos al abrir la puerta del descansillo, la sanitaria y amenzadora mirada de dos loqueros

Autor: Kurt Spìnozza

un caminante a la búsqueda de caminos en los que encontrarse

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