la noche y el día


luces apagadas, rendijas de luz entre las ventanas, silencio mientras alguien escucha,y no hay nadie que hable. Tiempo de espera, y sombras que se mueven contra la pared. El café sigue subiendo, aunque con menos fuerza que en otras ocasiones, Las grutas no son cuevas si no pasadizos que nos trasladan de un mar a otro, sólo con la luz de un faro a nuestras espaldas, como si quisiera despedirnos y alumbrarnos el rumbo al nuevo destino. Así, con ese intermitente foco, me dejaré caer por la pantalla para dejar pinceladas negras sobre fondo blanco. Entiendo poco de esperas pero una vez me enseñaron que para coincidir no hace falta estar a la vez en el mismo sitio, Basta con dejar rastro de piedrecitas que indique el siguiente punto de reunión Quizá, más fatigoso, pero merecerá la pena.

Al menos a mí me gustará intentarlo.

Autor: Kurt Spìnozza

un caminante a la búsqueda de caminos en los que encontrarse

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