encendiendo un volcán


Sentí tu boca acercarse cuando tus manos ya se habían adelantado, Note su abrazo sobre mi y como poco a poco acoplabas los labios carnosos y húmedos. Mientras, tumbado, gozaba del placer de ver tus movimiento pausados y serenos. A veces, mis ojos se cerraban. Aún entonces era capaz de verte a través de mi piel. Adivinaba como tu rostro se elevaba y descendía igual que avanzan las olas besando la orilla para retirarse. Mi vientre, rebelde a mi voluntad, acompañaba tu movimiento elevando las caderas para impedir que me abandonaras, para mantener un segundo más la última acometida. Como un subeybaja, como un balancin, entrando apenas como llegando hasta lo más hondo, como chocando con una pared que me estremecía desde el fondo de tu garganga. Tu pecho, profundo y erguido, enarbolaba el erguido pezón que acariciaba mis muslos poniendo a examen mi placer. Las manos cubrián lo que tu boca descubría, luego seguían como leales pajes el baile que su ama les diseñaba. ¿como poder soportarlo? ¿como encontrar capacidad para resistir? un volcan en erupción rugía desde mis adentros para, citarnos a los dos en una explosión de placer que elevó chorros de pasión por encima de nuestro amor.
Lo recuerdo

Autor: Kurt Spìnozza

un caminante a la búsqueda de caminos en los que encontrarse

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