Buenos días


horas, horas, horas, horas…. Y sin embargo no he mirado un reloj en estos días. El milagro de la expansión y la contracción del tiempo sigue maravillándome. Cinco minutos en una esquina, esperando a la persona deseada es mucho más tiempo que días enteros intentando sobrevivir a un naufragio.

Asomo de nuevo la cabeza en este sábado clareado. Todo ha vuelto a la normalidad. El desayuno es tranquilo y sirve para repasar los últimos días sin temor a un lunes de asuntos pendientes.

Me gusta la luz del Mediterráneo, incluso en mañanas que parecen de invierno invita a pasear bajo espacios abiertos y repone las energías consumidas. El resto lo hará un buen zumo de naranja.

Autor: Kurt Spìnozza

un caminante a la búsqueda de caminos en los que encontrarse

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s