Y ahora desde aquí


Deberíamos estar acostumbrados a que internet no nos pertenece, a que estamos, simplemente de alquiler. Seguimos sujetos a cerebros más altos, a mentes prodigiosas que nos cambian los cromos cuando su moralidad, sus principios o su locura así se lo recomiendan

Siempre me pregunté que pasaría con nuestros textos, con nuestros correos, con nuestras fotografías y nuestros recuerdos que situamos alegremente en un servidor de internet en cualquier parte del mundo, sin ningún control sobre ellos. ¿Quién los leerá? ¿quién los cuidará? ¿y qué pasará el día en que decidan que su espacio y su tiempo dejará de estar disponible para nosotros.

MSN lo ha hecho. Nos ha echado. Nos deja la opción de emigrar aquí o de copiarnos todo lo acumulado en nuestro ordenador. Pero la orden es tajante ¡Fuera de aquí!

Aprendemos a que ya nada nos pertenece. Es el precio de lo gratuito.

Pero yo nunca poseí nada, así que, con alegría, cogí mi petate, hice un nudo con mis recuerdos, y comienzo una nueva andadura para aprender muchas cosas.

Os prometo que va a merecer la pena

Autor: Kurt Spìnozza

un caminante a la búsqueda de caminos en los que encontrarse

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