ojo por ojo


¿Cuanto tiempo puede durarte el rencor hacia alguien? ¿Cuanto tiempo puedes recordar que una persona procuró tu mal por su propio beneficio? ¿cuantas veces has sido capaz de no perdonar lo que a los que en un tiempo te vendieron?

Se hace complicado vivir con rencor, tanto, que no es posible. Odiar consume demasiadas energías y nos mantiene ocupados en algo que no tiene provecho. Estar pendiente de la venganza sólo por el hecho de sentirse vencedor sobre el que una vez te venció no parece la mejor manera de continuar el camino.

Pero el mundo es de quien sabe aprovechar sus oportunidades. y cuando te descuelgas en la carrera porque alguien te puso una zancadilla, quizá encontrar en la desgracia tu oportunidad sea la mejor manera de volver a estar en la carrera.

Hace años, en el mundo laboral, alguien puso una zancadilla calculada. Aquel traspies me hizo caer de un puesto de trabajo a otro diferente, casi como un castigo. casi para apartar al creador de su criatura y aprovechar un trabajo bien hecho. Aquel tipo cubríó mi baja mientras yo empezaba de cero en otro puesto alternativo. Meses más tarde, cada quien volvía a estar en su nivel. y el escalafón volvía a su lugar original.

La vida luego nos llevó a las mismas conclusiones por diferentes caminos, ambos abandonamos la empresa y ambos nos instalamos en otro proyecto parecido. Hace un año comenzamos desde cero después de haber abandonado el barco antiguo en el que viajábamos y que comenzaba a abrir vias de agua que hoy lo tienen al borde del naufragio. Pero su segundo proyecto fracasó casi de inmediato. Quizá no era tan bueno como pensaba o tal vez sus fuerzas no lo sostuvieron. Mi nuevo barco en cambio, seguía su rumbo con velas a medio izar pero avanzando a un ritmo aceptable, Tanto, que, de repente hubo un hueco para un nuevo grumete, tanto que cabía la posibilidad de uno más.

Y pensar en él era pensar en alguien que, como tantos otros, lo necesitaba. Pensar en una familia a la que conozco y una solución a un problema cercano.

¿cuanto tiempo puedes tardar en decidir que puedes echarle una mano? ¿cuantas dudas has de resolver para levantar la mano y tendérsela? ¿cuanto puede pesar la sensación de que él no hubiera hecho lo mismo?

Al final no importa lo que te lastre. Si eres feliz contigo mismo ningún rencor te echa para atrás. Al final no es el tiempo el que pone a cada quien en su lugar, es tu valía, tu capacidad y tu determinación

Pero no le daré la mano cuando me de las gracias

 

Autor: Kurt Spìnozza

un caminante a la búsqueda de caminos en los que encontrarse

4 comentarios en “ojo por ojo”

  1. Siempre desde mi opinión y sin ánimo de molestar quiero decir que soy la primera Anónima y precisamente porque los pensamientos no se adivinan mantengo y resumo mi opinión en un ¡BIEN HECHO! porque antes de dar la mano hay que dar la palabra.

    P.D. Ha sido enriquecedor, gracias.
    Un saludo.

  2. ” Pero no le daré la mano cuando me dé las gracias”
    La coletilla me dice que aún no has perdonado, yo no haría nada que no estuviera segura de hacer…quizas no mejore la relación, pero al menos no empeorará.

  3. Pero anónimo anterior los pensamientos no se adivinan!!! es mejor las cartas sobre la mesa y saborear la vergüenza del contrario.

  4. Y si en ese momento no es capaz de adivinarte el pensamiento explícale que no puedes decirle DE NADA.

    El rencor es un lastre y ahí en ese punto dejará de serlo y aunque el orgullo ocupe su lugar es una gran manera de darle al otro la oportunidad de corresponder .
    (Siempre desde mi opinión). Un saludo.

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