Quid pro quo


El ritual es sencillo: llegas a la estación de servicio, punto muerto, freno de mano, quitar la llave del contacto, salir del vehículo, acceder al surtirdor, elegir manguera de combustible (Ha elegido Gasoil normal, gracias), introducir la manguera en el depósito del vehículo (previamente abierto, claro), apretar el gatillo…. y mirar alrededor a ver qué hacen los demás.

En el surtidor de al lado, una mujer había, supuestamente, ejecutado el mismo proceso que yo, sólo que su comienzo había sucedido unos minutos antes. Mi mirada paseaba tranquilamente por sus gestos, por su movimento y de ahí derivó lentamente hasta el coche. En el asiento de atrás, una niña aún no adolescente, miraba también como ¿su madre? reponía el combustible necesario, el vehículo, un familiar verde oscuro, no demasiado viejo, no demasiado nuevo….. Sigue la vista hacia adelante, el asiento del acompañante vacio y el asiento del conductor……….

El tipo estaba allí sentado, tranquilamente, al volante. Miraba al frente y esperaba con calma, sin hacer nada observable, a que ¿su esposa? terminara el procedimiento. Cuando lo hizo, ella dejó la manguera, y volvió a subir al vehículo. Entonces el conductor arrancó.

No sé cuanto tiempo llevo conduciendo. Creo que muchos años y muchos kilómetros, En mi vehículo han subido decenas de personas, familiares y amigos, y hasta algun desconocido del que no tenía más referencia que un hola diez minutos antes. Pero nunca se me había ocurrido compartir la tarea del respostaje. Nunca se me ocurrió que el acompañante se corresponsabilizara de hacer algo necesario para un vehículo que tambien lo conduce a él a algún lugar.

Y ahora tengo la duda de lo que es más justo. Si mi egoismo o su reparto, si mi dictadura personal o su quid pro quo.

Y también tengo curiosidad en ver la cara de mi acompañante cuando le diga

¡Se siente! ¡Hoy te toca repostar a tí!

Autor: Kurt Spìnozza

un caminante a la búsqueda de caminos en los que encontrarse

3 comentarios en “Quid pro quo”

  1. Yo reposto, cuando yo conduzco. Un depósito con sus kilómetros tú, un depósito con sus kilómetros yo. Ese es el Quid pro quo.
    ¿sabes eso de vales para repostar pero no sabes conducir?

  2. Una gran observación, si señor. Nunca se me había ocurrido. Pienso que la costumbre actúa como una especie de cortina que no deja ver ni hasta lo más evidente.
    ¡Buenos días Kurt!

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