las canciones de mis padres


Y hoy me dió por recordar  aquellas canciones que cantaban mis padres cuando yo era un niño. Y me ha dado rabia no tener las versiones de estos cantares populares con las expresiones y los dichos de aquellas épocas. Hoy me acuerdo de cuando iban en carreta a Santa Pola para montar la barraca  y bañarse en aquellos tiempos de hambre y penuria, cuando, como me cuenta mi padre dormían todos revueltos en el suelo sin un gramo de malpensar ni una diferencia por sexos o estados sociales. He recordado tantas que no he encontrado aquí pero que todavía tarareo en mi menoria. Y recuerdo esas sobremesas en la que alguien siempre se lanzaba con los primeros compases que animaban las vasos de “palomas” y “canarios” los herbores de un canthueso y los restos de un buen arroz con costra hecho a leña o un arroz y pava como preludio a una buena siesta.Recuerdo como yo siempre encontré gracioso que todos confundieran en Aromas ilicitanos la estrofa “tiene su alma altruista” por “tiene su alma al turista” fruto del poco vocabulario que tampoco tenían ninguna necesidad de aprender.

Hoy voy por la calle cantando canciones no ya de mi infancia, si no de la de mis padres. Canciones que ya no escucho en ninguna reunión porque ya los abuelos no son el centro de reunión y porque todo está condenado a tener un tiempo, su tiempo.

Yo sigo con el mío, a medio camino de todo y sin renunciar a nada

 

 

 

 

 

 

Autor: Kurt Spìnozza

un caminante a la búsqueda de caminos en los que encontrarse