49 + 1 (o 50 – 364)


Hay noches en las que no te duermes como habías pensado hacerlo. Días en que algo se da la vuelta y se pone a tu espalda cuando esperabas verlo llegar de frente. Hay días en que, incluso, cumples años.

No importa decir la edad. Siempre es un número con el que no te sientes identificado. Tú no, los demás sí. Todo lo que no te ves está madurado y marcado por tu propio recorrido. Pero apenas te das cuenta un rato mientras te miras al espejo. Después, el resto de día, funcionas como lo que eres, una adolescente de edad inconcreta que mantiene vivas sus ilusiones y crecientes sus esperanzas. ¿tú esa vieja carroza con la que siempre identificaste a tu padre? ¿tú esa mujer con moño y mollas con la que siempre identificaste a tu madre?. Nunca. Apenas te pillas un poco de cabreo cuando tu hijo te mira con cara de heredada y jodida ironía y te dice ¿o sea que cincuenta ya?. ¡Será cabrón el niño! ¡CUARENTA Y NUEVE! ¡cu-a-ren-ta-y-nue-ve!, dices, escupiendo perdigones a cada golpe de voz llevado por la ira. Y él, con su eterna sonrisa de saber que te tiene pillado (no podía heredar otra cosa el enano), te mira con displicencia y te dice….. ¡ya! para dar media vuelta y volver con su insultante preadolescencia a sus intrascendentes planes.

No importa decir la edad, pero si importa el día. Da lo mismo cumplir doce que veinte, veinte que treinta y dos, treinta y dos que cincuenta y cinco. Es un día en el que quieres pasar desapercibido, en el que no quieres ser centro de ninguna reunión, ojo de todas las comunicaciones, destino de todos los recuerdos. No quieres felicitaciones de compromiso, ni cumplidos nacidos del aviso de un calendario en el teléfono móvil. No sientes que felicitarte sea un sms, un correo o una tarjeta virtual. Sientes que pueden evitarlo, que te puedes sentir felicitado porque sabes que te han recordado cuando han encendido el ordenador, mirado su teléfono móvil o abierto su red social favorita. “tienes un amigo que cumple años” y piensan, que sí, que es verdad, que le tienen que poner un mensaje para felicitarlo. Felicitas y olvidas.  Y ese amigo, lee el mensaje, igual a otros diez mensajes y piensa, -ah, sí, se ha acordado-, escribe un -gracias- y también se olvida. Todos hemos cumplido y todos hemos olvidado. Somos cumplidores y olvidadizos.

Pero siempre hay alguien que llama. Alguien que pregunta ¿qué tal estás? que conversa, que se interesa, que te cuenta y mantiene una entretenida conversación. Hablas, bromeas, ríes, cuentas como estás y cómo quieres estar. Esa persona tiene tu messenger, tu whatsapp, tu facebook, tu todo….. pero ha marcado un número de teléfono y ha esperado tu respuesta. Sientes placer al colgar, sientes que has sido felicitado. Luego recuerdas sus nombres y sus voces al recostarte cuando acaba el día y reconoces en ellos la dulzura del cariño que mantienen. Es un sentimiento mútuo y nace de pequeños detalles, de estos pequeños detalles.

La vida comienza a convertirse en un conjunto de avatares personales. Es triste pero cada vez nos parecemos más a nuestro perfil de facebook. Luchar contra ello se hace necesario y quizá conseguirá hacernos mantener la personalidad propia de quien sabe que lo genuíno, lo auténtico, lo importante, se lleva en el tacto de la piel, en el tono de la voz o en el brillo de la pupila

¡FELIZ CUMPLEAÑOS A TODOS!

Autor: Kurt Spìnozza

un caminante a la búsqueda de caminos en los que encontrarse

2 comentarios en “49 + 1 (o 50 – 364)”

  1. NO IMPORTA: el número, las felicitaciones por recordatorios, que no duermas como pensabas, cumplir más ( por tus vivencias y experiencias eres como eres).
    SI IMPORTA: como te sientes (a pesar del numero), las felicitaciones sinceras a traves de cualquier medio (debes de saber cuales son), cumplir más ( podrás realizar tus ilusiones y esperanzas), que duermas como pensabas (sigue intentandolo), mirar a los ojos y vivir lo que ves en ellos, hacer, y hacerlo bien.

  2. Cumplir años es un paso adelante, un avanzar, no deberia sentarnos tan mal, a menos que tengamos muchas cosas pendientes por hacer y pensemos que no llegamos a tiempo. Deberiamos pensar como los niños … cuando sea mayor hare, dire, sere…y por eso a ellos les hace ilusion el cumple. Pienso que a los 50 todavia se puede tener esperanzas de hacer, decir y ser.
    Estoy de acuerdo que el contacto directo es lo mejor la mirada, el abrazo, el beso pero piensa que a estas altura del mes no todos tienen saldo en su movil y encima estan a punto de cumplir los 51, No te enfades por tus años, ni con tus amigos pobres…enfadate por no haberlos elegido ricos.

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