cruzando desiertos


Siempre me ha gustado ponerme en la piel de otros, vivir unos instantes sus argumentos, sus criterios y s sus esfuerzos, saber por qué y como tomaron sus decisiones, a qué o a quien deben sus alegrías y sus desventuras. A veces mi mente se moldea a pasiones y sufrimientos de otros y valora donde estuvo el punto que hizo que su vida tomara el tren que la llevó hasta esa estación de la que ahora trata de salir.

Con el tiempo me he dado cuenta de lo complejos que somos, de qué poco sirven los consejos ajenos y de que nunca hay dos historias iguales. Con el tiempo he aprendido que lo que vale en realidad es poder escuchar en silencio, es poder convencerte de que lo puedes solucionar pero que te va a costar un esfuerzo que no puedes evitar. Que te sentirás mal y que sufrirás, y que ese desierto que se abre ante tí no lo atravesará nadie en tu lugar.

Y aunque existen oasis en los que descansar, sólo sirven para tomar fuerzas y reemprender el camino que hay, necesariamente que acabar

Autor: Kurt Spìnozza

un caminante a la búsqueda de caminos en los que encontrarse