¿te ayudo? ¿me ayudas?


Source: mundopoesia.com via Kurt on Pinterest

Hay días en que todo lo que recibes son malas noticias y tienes la sensación de que el mundo ha comenzado una loca carrera cuesta abajo. Hay momentos en los que no sabes qué está pasando a tu alrededor para que todo se confabule de la peor de las maneras. No quieres pensar que tienes nada que ver en ello. Tan sólo eres un nadador tratando, como tantos otros, de mantenerse a flote en esta intensa tormenta que nos azota a todos. Tratas de poner buena cara de encontrar soluciones, de cortar de raiz las malas sensaciones, pero todas las buenas intenciones, se tumban con la siguiente llamada, con el siguiente correo, con la siguiente conversación.  Claro que hay niveles también en esto del dolor, par eso ya inventó Maslow su pirámide. Amigos con problemas sentimentales que no saben que hacer con su vida si su novio les deja, conocidos con dudas sobre su situación familiar, dónde no saben si son culpables o víctimas de las relaciones con padres, hijos, hermanos o pareja, compañeros de trabajo que son despedidos y se van con una mueca mezcla entra la tristeza de enfrentarse al desemplo y la alegría por abandonar una empresa que no los valora….

Pero cuando te encuentras con que la preocupación afecta a la raiz misma de la propia existencia, cuando intuyes que alguien tiene un grave problema que le amenaza la salud, incluso la vida, es cuando tus esquemas mentales se ponen en estado de alerta y tensión. El cerebro tiene el grave problema de no tener un botón que lo desconecte y el miedo es un buen combustible para él. Acercarse a una persona que ha recibido el golpe de una diagnóstico grave de salud, es un planteamiento dificil. Evitar ser condescendiente, evitar ser maternal o banalizar la situación con frases hechas de falsa esperanza o anodina despreocupación, nos hacen ser ayuda inutil a quien siente que nadie puede ponerse en su lugar. Hay quien piensa que hablar de los problemas, exteriorizarlos, los hace más llevaderos, pero a algunas personas no les reporta ninguna satisfacción sacar afuera las infinitas vueltas del círculo de sus preocupaciones. No quiere hablar de ello y no puede hablar de otras cosas. Y no sabes como luchar contra eso, no conoces la manera de acercarte, ni siquiera sabes si aceptarán tu mano.

Pensaba esta noche que durante toda la vida creamos amistades íntimas con uniones intensas y capacidad de ayuda y, cuando de verdad los necesitamos, los protegemos del dolor apartándolos de conocer nuestros problemas porque aceptamos nuestro sufrimiento pero no deseamos ser una carga para nadie. Es entonces cuando quienes han tenido acceso a nuestro corazón cuando todo estaba bien, se encuentran fuera de la muralla y sin llaves para abrir la puerta de la fortaleza. Su inteligencia radica en saber que ese es el síntoma primoridal de que, allá adentro, se ha declarado un incendio devastador.

Y entonces no vale con esperar a que vuelvan a darte la llave. Entonces se hace imprescindible hacer valer que conoces el castillo como tu propia vida y ser capaz de volver a estar allá, de dónde, el que te necesita, te ha echado.

Autor: Kurt Spìnozza

un caminante a la búsqueda de caminos en los que encontrarse

7 comentarios en “¿te ayudo? ¿me ayudas?”

  1. quieres que vuelva la persona que necesitas y echaste?solo tienes que decirlo.Puede que ella no lo sepa y aun así,quiera seguir dandote su apoyo,pero tú tambien tienes que dar un paso,no puedes quedarte esperando sin pedir su ayuda

    1. El problema es que, aún llegando al punto de hacernos esa reflexión “¿Te preguntas, viajero, por qué hemos muerto jóvenes,
      y por qué hemos matado estúpidamente?”…

      no hay espacio ni tiempo alguno para la enmienda.

      1. pinion subjetiva,yo no veo nada de eso,yo sigo viendo necesidad y a la vez inseguridad,para avanzar ,en todos los sentidos,hay que dar pasos,no puedes esperar que los sigan dando por tí.Respecto al tiempo,es una medida
        inventada y cada cual lo utiliza como necesita

  2. ¿No conoces la manera de acercarte?, ¿ni siquiera sabes si aceptarán tu mano?…..¿Pero lo has intentado?
    Y sin embargo pretendes que esa persona sea capaz de volver allá, de dónde tu la has echado, y cuestionas su inteligencia, sin plantearte el hecho de que esa persona quizás desconozca que “la necesitas”.

  3. Sabes…no puedes arreglar el mundo, ni evitar desenlaces que puedan trascender, pero si permitirte ser ayudado por otros. Al contrario de lo que piensas, pedir ayuda es un acto de valentía, lo contrario es hundirte en tu propio sufrimiento, en tu propia soledad.
    Cada uno decide….quizás cuando te des cuenta es demasiado tarde para reaccionar, o peor, para que las personas que les has quitado las llaves, vuelvan a tu vida.

  4. …y cuando de verdad los necesitamos, los protegemos del dolor apartandolos…
    buena intención es no querer hacer sufrir, pero se está generando más dolor cuando le quitamos las llaves a quien quiere entrar y a quien no dejamos hacer lo que hacemos con los demás, que es estar y escuchar.
    …el que te necesita te ha echado…

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