La tarde (como ésta, por ejemplo)


La tarde parecía una señal
de luz derramada sobre el mar.
El tiempo una inscripción en un puñal
y el mundo comenzaba a declinar.

Horas que se lleva el viento,
enigmas sin resolver,
este pequeño infinito incierto
no es el de ayer.
Un crepúsculo en el sombrero
de piel de esparto de imitación
y esta bruma cubriendo el cielo
de sinrazón.

Tortugas que leen el porvenir
en el rastro tembloroso de un avión.
Estas arrugas que no se pueden corregir,
estos pasados sin absolución.

Nubes que traen olvidos,
la noche que está al caer,
estos abismos desprevenidos
en el atardecer.
Presagios en miniatura,
sueños sin vocación,
dunas de piel oscura
al sur de Mahón.

Esta mentira este espejismo, esta ficción
y estas palabras tan penosas de creer.
Esta tarde parece un escorpión
y la vida un hueso duro de roer.

Hojarasca en los bolsillos,
piedras en el talón
desconchados amarillos
en el corazón.
Una gaviota desencantada
con miedo a la felicidad
y este arrebato que ha quedado en nada
en su fragilidad.

Autor: Kurt Spìnozza

un caminante a la búsqueda de caminos en los que encontrarse

5 comentarios en “La tarde (como ésta, por ejemplo)”

  1. Quiero decir que alguien realiza una promesa. En parte depende de él, en parte no, porque la voluntad no lo es todo, por suerte o desgracia. Quizá el quid de la cuestión resida en tomar la decisión de una posible promesa tras un análisis previo, cuestión que precisa unos ingredientes que en ocasiones no están disponibles en ese momento. ¿No?
    Huy…. qué lío…
    Besitos, muy muy tiernos
    😉

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