20 años


Era este mismo salón, casi tal y como ahora lo veo, al menos en lo esencial. Los Reyes Magos por una vez se retrasaron, quizá porque, entonces, no había niños a los que traer regalos. Más bien, era un niño lo que traían en sus alforjas. Sentada en un sofá, una mujer embarazada descubrió que por sus piernas corría de repente un líquido que se le escapaba sin posibilidad de retener. Todo empezaba.

Hace 20 años que unos novicios padres viajaban nerviosos a un hospital del que entrarían dos y saldrían tres. Es curioso como se recuerdan algunas cosas con nitidez pase el tiempo que pase: Aquella sala de espera, aquél médico que reñia al padre porque al ser llamado al parto no terminaba de llegar, aquella madre nerviosa y dolorida que apenas aceptaba una caricia de consuelo y cariño…

La una y treinta y cinco sonó cuando apareció aquella niña que empezó a llenar sus pulmones de aire y mi vida de amor y responsabilidad a partes iguales.

Desde entonces…. tantas cosas.

No necesito revisar álbunes de fotografías para recordar cada una de sus caras. Tengo todas ellas guardadas en un viejo rincón de mi mente y vuelven a mis ojos una y otra vez. Aquél bebé con un enorme angioma en la frente que tantas explicaciones nos hizo dar y tan desaparecido, ahora. como aquel soplo en el corazón que nos partió el nuestro hasta que se fue tan silencioso como vino. Aquella niña tímida que no se dejaba acercar por cualquiera y que se cobijaba en las piernas de su padre para perder, poco a poco, el miedo. Esa mocosa que se abrazaba a su perro y lo llenaba de besos, mientras el pobre animal soportaba estoico los apretones excesivos. La guardería, la entrada al colegio, sus primeras amigas, la niña que todo lo miraba y casi todo lo callaba, la adolescente que ganaba en belleza y demostraba su inteligencia, criterio e independencia, el instituto, las buenas notas, sus calladas reflexiones sobre amor y estudios, la sorprendente, por inesperada. expresividad de sus ilusiones verdaderas, la universidad, su novio, sus filias y sus fobias, la cercanía que esconde tras sus silencios, su dulzura, su capacidad para pensar en los demás y darles todo lo que tiene…..

Hoy, a esta hora, cumple 20 años. No hace mucho, en un punto intermedio entre su aniversarioy el mío, soplábamos velas en el mismo pastel de cumpleaños. Mis recientes cincuente y sus futuos veinte se vieron reflejados en mi cara de felicidad y su cara de satisfacción. No hay nada que yo pueda temer perder en mi vida, pero la daría entera sin dudar por cubrir sus 20 años de la felicidad, tranquilidad y futuro que puedan estar a la altura de la satisfacción y amor que ella me concede y yo le robo.

El mundo es suyo, se lo está ganando como es ella, pasando de puntillas, sin que se la note, sin hacerse notar pero haciéndose tan imprescindible, tan extraordinaria, tan mujer, que no cabe ninguna duda de que será capaz de llegar hasta donde se propone.

Hace 20 años que comenzó su aventura, hace 20 años que la vida merece todavía más la alegría de vivirla, hace 20 años que la quiero.

Valencia Museo de la Ciencia

Autor: Kurt Spìnozza

un caminante a la búsqueda de caminos en los que encontrarse

1 comentario en “20 años”

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