¿Recuerdas cuando hablábamos sobre los detalles, sobre lo importantes que eran y lo fáciles que se escapan?. Nos damos cuenta cuando es alguien a nuestro lado a quien le pasa desapercibido algo tan evidente, pero se nos olvida que habrá otras tantas ocasiones en que uno mismo sea quien ha dejado pasar por alto una información tan clara.

Luego es como el chiste. Si tienes que explicarlo pierde toda su gracia. Hay que comprender su sentido al primer momento, en el justo tiempo en que se inician las palabras, en que se ejecuta el gesto, en que, de pronto, cambia la situación.

No pidas que lo explique, no busques entre las huellas que se dejaron. El viento del instante ya cubrió de hojarasca el momento y se encuentra enterrado. Sólo brilló durante un segundo y tú, esta vez, mirabas a otro lado.

Es más grave cuando ha sucedido en diferentes ocasiones. Peor cuando lo has tenido delante varias veces y siempre has salido con la misma cara de perdido. Es como pretender estar pendiente al lugar de dónde nos llega la colleja y una y otra vez somos soprendidos con la palmada en el cogote.

Pedir explicación es como mirar las soluciones antes de retarse a resolver el acertijo, como leer el final del libro en lugar de disfrutar de su lectura. Es el camino fácil de la simplicidad.

Al final todo depende de como te quieras sentir, de cuánto quieras jugar, de cuanto te guste el esfuerzo por encontrar el premio sin ayuda, sin trampas.

Pero, ¡cuidado! el valor del premio no está en consonancia con su precio, si no con la idea de tu propia valoración

Autor: Kurt Spìnozza

un caminante a la búsqueda de caminos en los que encontrarse

4 comentarios en “”

  1. Siempre miras en la misma dirección, quiza es lo que aprendiste o te enseñaron. Por suerte o desgracia no hay mucho mas. A veces uno solamente esta interesado en imponer, barrer para casa no siempre es la mejor opcion.

  2. Hay algo fundamental, y no es un camno fàcil, muchos ni lo conocen, el diàlogo.
    Hablar de lo que nos hace sentir mal, es tan importante como ser capaz de ver esos detalles, pero nunca una razón suficiente para desperdiciar las pocas posibiliades que te ofrece la vida de tener lo que deseas y disfrutarlo como si mañana pudieses dejar de existir.

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