me reconozco


07:10

Hoy desperté temprano.

Y cuando eso ocurre, mi cabeza bulle de ideas y conceptos que no sé bien dónde colocar. Preparé café para el día. Me senté con intensas ganas de un cigarrillo que no fumaré y trato de disfrutar de como mi mente juega con las palabras para construir y desmenuzar el mundo que, dentro de unos minutos, afrontaré de nuevo con la dureza y la intensidad de siempre. Hoy es viernes y, sin embargo, no tengo concepto de fin de semana. Me siento como si se iniciara, con unas intensas ganas de empezar, de volver a demostrar que no pueden conmigo y que gano (casi) siempre. Afuera me espera la despedida de un compañero que ha sido despedido, el almuerzo que traerá un recien padre que se duele de que su mujer no pueda tomarse un año de excedencia porque él ha encontrado un trabajo que tiene más horas y menos sueldo, la pelea con un jefe hijo de puta con el que cada mañana empiezo una partida de poler fulero, mi sentimiendo permanente de que el amor está ahí, me mira y juega con la distancia y el tiempo, se hace presente en el momento más inesperado, me toca por encima del hombro y me susurra: -sabes que estoy aquí ¿verdad?- con esa punzada de dolor que sientes al alargar la mano y no poder tocarla, con esa sensación de acariciar algo muy grande y el dolor de no volver a casa y tener su sonrisa. La batalla es permanente pero  sabe que nunca me vencerá. Empiezo de nuevo pensando en fortaleza, pero también en sensibilidad en cariño en pasión, en lucha, en tibieza, en calidad y en cantidad. Cada uno sabe, al levantarse, cómo será su día. Los míos no son, ni siquiera, todos iguales. Yo no cuento con el mañana. ¿pueden pasar tantas cosas? El amigo que murió hace justo una semana, quizá se levantó a estas horas ignorante de que no volvería a su cama a dormir. Pero mañana será otro día y hoy es el importante. Me gusta mirar por esta ventana que, ahora, tengo frente a mí. He visto muchos amaneceres. He tomado muchos cafés al alba y no siento que hoy sea parecido a ninguno. Tampoco es diferente. Sólo es hoy.
Soy afortunado, y no es la suerte la que me gobierna. He construído, he luchado, he sido inteligente. Me quiero y me quieren, tengo y doy, me ofrecen y regalo. ¿puedo pedir más?
En Esparta la vida despierta cada día gritando ¿QUÉ SOY?
y siempre nos respondemos lo mismo.
¡ME RECONOZCO! ¡Soy yo!
buenos días. con la mejor de mis sonrisas

Autor: Kurt Spìnozza

un caminante a la búsqueda de caminos en los que encontrarse

3 comentarios en “me reconozco”

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