Miedo


A veces viajo, me vuelvo esencia y suspiro, tenue, entre las ráfagas de viento, alternando entre las copas de los árboles, rozando las cascadas del deshielo, acariciando las briznas de la hierba que se aplasta bajo tus pies. Entonces es cuando más me acerco a ti, cuando me mezclo entre tus ropas y levanto tus faldas, rodeando tus piernas desnudas y ondulando tu melena desordenada.
Y así, mientras sigues caminado ausente a mi presencia, te recorro desde cada punto de la rosa de los vientos, sigo tu norte, busco tu crepúsculo, encuentro tus estelas, susurro tus anhelos, cobijo la huella que dejan tus pensamientos.
Y mientras mi aleteo apenas te roza,tu mirada sigue ausente, perdida a lo lejos, buscando un sendero, un hilo que descienda desde el laberinto donde me perdiste, una línea que descubras partiendo de las alturas donde te perdí.
Te miro y no me ves, me buscas y soy invisible, te llamo y el sonido se pierde entre tus dudas y tus preguntas.
Tú buscas y yo no estoy, llamas y el eco olvida tu voz,  gritas y el silencio me aparta de ti.

Y yo no quiero que te alejes, busco trabas que te impidan bajar de la montaña, enredo los senderos que bajan por la ladera, destrozo los puentes que cruzan los arrollos. Cualquier cosa, en mi desesperación, para conseguir que sigas allí, en esas alturas a las que un día nos atrevimos a arribar, en el reino que contruímos con todos los tesoros que fuimos encontrando en los tropiezos de mil vidas y que sentimos la necesidad de engarzar par ese palacio en el que habitamos.

Mi voz lanza truenos y juramentos para decirte que no te vayas, que estoy aunque no me veas, que trato de volver a ser, a estar, a ser palpable, a mudar el embrujo que me hizo brisa e impide que sientas mi presencia.

Porqué sé que te iras, que no aguantarás por más tiempo, porque porque no quieres ese cielo sin mi, y no disfrutas se las estrellas sin mis relatos susurrados al borde del amanecer.

Mi miedo se va convirtendo en pánico, mi nerviosismo en desesperación, te pierdo… te pierdo… te pierdo….

Y despierto. Con sudor frío, con un brinco que me levanta de la cama en un respingo rígido y apresurado. Mis manos se alzan asustadas en la oscuridad, mientras recuerdo los últimos momentos del sueño.
Y tú abres los ojos, sobresaltada, junto a mi piel, intentando abarcar lo que acontece, buscando la fuerza para retenerme, la ternura para controlar mi pánico.

Y son tus ojos claros,los que me encuentran, los que me apaciguan, los que me hacen volver de nuevo a mi cuerpo, a mi mente, a mi ser…

Porque lo unico que me hace sentir que no te he perdido aún son tus palabras
-¿Que tienes amor?

Autor: Kurt Spìnozza

un caminante a la búsqueda de caminos en los que encontrarse

5 comentarios en “Miedo”

  1. Todos los dias reaccionamos ante el miedo que se va depositando sin que nos demos cuenta, hasta que un dia lo identificamos y le ponemos nombre. Pablo Valdes. la vida ficcionada blog

  2. Los miedos se agrandan en la oscuridad, es la oscuridad la que nos arrastra a nuestro interior, a veces, mecidos en mares de alcohol, el monstruo que somos se descontrola y devora lo que construimos con amor. Y el miedo lo inunda todo.
    Pero si los cimientos son sòlidos, no dejarà de ser una pesadilla pasajera, iluminada por una gran realidad.

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