Decepción


-¡Me has decepcionado!-

Y el cielo se abrió sobre sus cabezas, el tiempo amputó las horas felices.y el espacio se revolvió sobre si mismo e hizo infinitas las distancias, las nubes enterraron el azul de los sueños y las estrellas extinguieron su pálido tililar en cielo repentinamente abrupto.

Las sonrisas huyeron de los corazones

-¡Me has decepcionado!-

Las palabras son aldabas que golpean la mente como enormes badajos sobre las faldas de la campana. Es como vagar mientras, colgada al cuello, la esquila tañe su letanía para recordarte no sólo que te alejas, si no también el pecado que te condena.

-¡Me has decepcionado!-

En tu cabizbajo caminar, tu cabeza voltea a menudo, como esperando una voz, como si el viento fuera a sorprenderte con una llamada, como si el tiempo mutara en cangrejo y pudiera deshacer los segundos gastados en errores.

-¡Me has decepcionado!-

Y ante tí el infinito abismo y tras de tí la infinita herida, atravesando puentes que se derruirán tras tus pasos borrando tus huellas, desvaneciendo el camino, extraviando los recuerdos.

-¡Me has decepcionado!-

Y quieres gritar que es injusto, que los errores son golondrinas que vuelven a sus nidos cada primavera para adecentarlos y corregirlos.Que los desaciertos son vapores que se diluyen en el aire limpio de la confianza. Que siempre hay un digo que resbaló sobre un diego, una china que se coló en el zapato equivocado, una astilla que no quería ser de ese palo.

¿Cuál es el límite que te expulsa del perdón? ¿Dónde está la frontera que impide retornar cuando la cruzas? ¿Cuánto pesa la culpa que inclina el fiel de la balanza del lado del adiós? ¿Cuantas plegrarias he de suscribir para que aceptes el arrepentimiento e indultes mi destierro?

Sigo mi camino, recorro mi exilio y, en mi elegido refugio, esperaré tu vuelta. Guardaré en el alfeizar de la ventana la esperanza de que, en el otear de las lejanas sendas, una luminosa mañana, se escuchen tus pasos sobre las piedras,o tu voz sobre las brisas.

No me resigno. No lo haré nunca. Porque cuando eso suceda, habré perdido para siempre aquello que me aprendí a vivir a tu lado, Porque cuando eso sea, habrá desaparecido todo lo que soy o creía que podía ser a tu lado

Autor: Kurt Spìnozza

un caminante a la búsqueda de caminos en los que encontrarse

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