El punto G


Al grano con el Punto – G

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La mayoría de personas que participaron en este concurso desconocen qué es el punto-G
Anoche participé en un programa de Catalunya Radio hablando sobre el Punto-G con Sylvia de Béjar y Venus O’Hara.

Es ciertamente un tema cansino y repetido hasta la saciedad. Pero por lo que veo en el resultado del test-concurso cuyo resultado parcial está sobre estas líneas, la mayoría de personas no saben todavía qué es fisiológicamente el punto-G.

Y por lo que conversamos anoche en el programa radiofónico, la curiosidad tanto de mujeres como de hombres es enorme y sin embargo su existencia está rodeada de mitos y desinformaciones. Así que me permito escribir un post repasando conceptos básicos alrededor del punto-G.

– En plan simple, ¿Qué es el punto-G?

Una zona situada en la parte frontal de la vagina a dos o tres centímetros de la entrada que presionada cuando la mujer está ya sexualmente excitada puede inducir un placer más intenso y localizado

– Pero… ¿Qué es exactamente el punto-G?

Los investigadores han estado realizando estudios anatómicos para averiguar qué es exáctamente el punto-G. Estudiando mujeres que sí dicen tenerlo, han visto por ejemplo que en esa zona de la pared vaginal no hay mayor concentración de terminaciones nerviosas. También han descartado que la fuente del placer sea las glándulas de skene, estructura análoga a la próstata masculina que durante un tiempo se pensó podía ser el punto-G.

Fue en 2009 cuando la francesa Odile Buisson publicó unas imágenes de sonografías observando que, cuando una mujer está excitada, la parte interior de su clítoris también crece en tamaño como hace el pene (pene y clítoris son el mismo órgano salvo que la mayor parte del pene está fuera del cuerpo y la del clítoris dentro). De esta manera, cuando está erecto el clítoris interno puede llegar a estar muy cercano a la vagina e incluso pasar los cuerpos cavernosos por ambos lados.

Así, el punto-G sería la zona de la vagina desde donde presionando se contacta indirectamente con el cuerpo interno del clítoris, notando una repentina sensación de placer. Eso es consistente con que no se trate de una especie de “punto mágico” que al tocarlo se active de inmediato en cualquier situación, que generalmente sea necesaria cierta presión hacia arriba para estimularlo, y que las mujeres que declaran tenerlo también expliquen que sólo lo sienten cuando están excitadas (el clítoris erecto por dentro)

-¿Seguro no es un mito?

No. Hace unos años se dijo que era un mito justo porque los científicos no encontraban ninguna unidad anatómica asociada a él, y porque muchas mujeres declaraban que nunca lo habían sentido. Se dijo que era un invento de la cultura popular fomentado por empresas de juguetes eróticos. Pero en seguida hubo una gran reacción de mujeres diciendo que (también en encuestas rigurosas) ellas sí sentían un placer físico más intenso cuando se estimulaba una zona concreta de la vagina, fuera lo que fuera lo que generara esta sensación.

– ¿Todas las mujeres lo tienen?

La pregunta es imprecisa. Pero la formulo tal cual porque es la más común. Ya hemos dicho que el punto-G no es un “punto” con “algo” que lo tienes o no. Es un área desde donde contactar el clítoris cuando está erecto. Y aquí hay mujeres que les resulta más fácil y otras imposible. Puede haber limitaciones tanto anatómicas como de incorrecta estimulación. Así que la pregunta debería ser “¿Todas las mujeres pueden sentir el punto-G?” y a nivel práctico la respuesta ser: “No. Hay mujeres que no sienten punto-G, y otras que tienen la capacidad pero no lo han encontrado todavía”. Y no pasa nada.

– ¿Cuál es la mejor forma o postura para estimular el punto-G?

Teniendo en cuenta lo dicho del clítoris interno, por lo general para estimular el punto-G hace falta cierta presión hacia arriba en la parte frontal de la vagina. No se activa sólo con caricias. Por eso es bastante difícil que una mujer pueda estimularse ella misma el punto-G sólo con sus dedos. Es más fácil con un dildo específico o los dedos de un amante experimentado. Igualmente, mediante el coito es difícil estimular el punto-G. La mejor postura es penetrando desde atrás pues resulta más fácil presionar con el glande la pared frontal de la vagina. Si un hombre está bien dotado, su erección es turgente, y tiene el glande ligeramente inclinado hacia arriba, con el misionero y sin una penetración muy profunda también puede lograrlo. Pero de nuevo, es imprescindible que la mujer esté sexualmente muy excitada antes.

– ¿Es siempre placentera la estimulación del punto-G?

No. A algunas mujeres les puede llegar a incomodar, sobre todo si se requiere mucha presión. Algunas también se quejan de la obsesión de sus parejas en encontrarlo. Lo cierto es que para las mujeres que lo sienten de manera natural y fácil es una muy grata experiencia, y que realmente merece la pena explorar nuestros cuerpos para descubrir nuevas sensaciones, pero que si es muy forzado mejor desistir y disfrutar de lo que a uno o una le haga sentir subjetivamente mayor satisfacción.

-¿Implica esto que en realidad los orgasmos propiamente vaginales no existen, pues con la penetración lo que se estimula es el clítoris interno?

No. Masters and Johnson se equivocaron al establecer el clítoris como órgano exclusivo del placer genital. La pared vaginal también tiene terminaciones nerviosas propias que transmiten información erógena y pueden generar orgasmos. Hay mujeres que sienten especial placer en zonas muy profundas cercanas al cuello del útero. Un ejemplo clarísimo son mujeres con lesión medular justo por encima de la salida de los nervios pélvico y pudendo, que son los que envían información del clítoris al cerebro. Estas mujeres no tienen sensibilidad alguna en el clítoris ni externo ni interno. Pero si la lesión se produjo por debajo de la salida del nervio hipogástrico, que alcanza partes más internas de la vagina y el cuello del útero, algunas de ellas todavía sienten placer con estimulación más profunda mediante dicho nervio hipogástrico. Y pueden alcanzar orgasmos. Está poco explorado científicamente, pero podría equivaler a lo que en el programa Venus O’Hara llamó Punto-A.

Desde siempre se ha dicho que en el sexo es muy importante conocerse a uno mismo. Esto generalmente se refiere a comunicación entre parejas, autoexploración, e introspección para asumir los propios deseos, traumas y fantasías. Yo lo complementaría añadiendo que conocerse a uno mismo también es saber cómo funciona a nivel hormonal, anatómico y de sistema nervioso nuestro cuerpo.

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Contacto: pere@mit.edu / Twitter: @Perestupinya / Facebook Group

Web: http://www.pereestupinya.com / http://www.elladrondecerebros.com

Autor: Kurt Spìnozza

un caminante a la búsqueda de caminos en los que encontrarse

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