martes, semana 47, 2013


En estos amaneceres pelados de frío y viento, dónde el calor de las sábanas solitarias se escapa de entre los dedos y la noche aún gobierna tras los cristales, despierto sintiendo que me abrazas y tiento tu piel caliente pegada a mí mientras tú ronroneas un -te quiero- que suena a -un no te vayas todavía-

En estos buenos días frente al espejo, mientras dejo caer el agua fría que me despabila y busco las ganas de comenzar a convivir con el mundo, reconozco tus pasos por el pasillo, el ruído del menaje del desayuno y el olor a café, tostadas y sonrisas que disuelve mi oscuro silencio en pequeñas gotas de felicidad.

Y me cuesta recordar si estoy aquí o allí, ser consciente de si me voy o te vas, si me besas o te beso al despedirnos.

Y mientras, recojo, bolsa y cartera, llaves y abrigo, junto con las ganas de luchar frente al día, sonrío por fin al descubrir que lo más importante es que la vida está llena de tí.

Por eso, quizá, doy los buenos días a todos (menos a uno)

Autor: Kurt Spìnozza

un caminante a la búsqueda de caminos en los que encontrarse

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