Aunque tú no lo sepas


¿puede un viejo albatros añorar su nido?

¿puede una esquivo tigre echar de menos su camada?

¿puede una curtida tortuga recordar la playa dónde escapó del huevo que la cobijó?

Hay noches en las que todos ellos, cada uno un su guarida, echan la mirada hacia adentro y lamentan su lejana compañia

Aunque no sepan lo que lloran

Buenas noches a todos menos a uno

Autor: Kurt Spìnozza

un caminante a la búsqueda de caminos en los que encontrarse

Un comentario en “Aunque tú no lo sepas”

  1. Voy aprendiendo a amar los rincones, los pequeños espacios que me abrazan, sentarme en el rincón como meciendo mi vida en un abrazo ausente de alguien protector, tener mi momento, arrullándome en mi propio regazo, respirar profundo, mis pulmones se expanden como se expande la vida… En mi rincón no le temo a nada, a nadie. No hay fantasmas, no hay oscuridad. Nadie puede entrar sólo yo y mi inmensidad. Silencio… El mundo tan amplio, tan pequeño mi rincón donde yo, soy todo yo no hay espacio para otros. Y no es egoísmo. Es el reencuentro conmigo mismo. Cuando salgo de mi rincón, me amontono con la gente, con las cosas y la vida me marea, me absorbe al final de cada día. Mi rincón es mi descanso, mi refugio, el espacio reducido de un alma que anhela y sueña.

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