descripción


Dicen los que no me conocen que soy un provocador. Los íntimos dicen que soy un poco cabrón, mi modestia debería decir que estoy entre una cosa y la otra, pero la realidad diría que soy un hijo de puta.

Yo no sabría bien dónde colocarme. Quizá sólo soy un caminante que, a veces camina por senderos y otras se enreda entre la maleza. Sabes que no me gustan las cosas ni las personas fáciles, que arriesgo incluso cuando no hace falta y que elijo los regalos deshechando aquellos que cualquier otro elegiría.

Dicho así, queda bonito para tarjeta de visita, Un tipo molón cuando cuentas sólo aquello que ha salido bien, un buen plan para un fin de semana, una elección segura cuando quieres disfrutar sin planificar.

Pero la verdad es más compleja y se enreda entre fases de alegría y otras en las que los cierres se hacen herméticos, momentos de vorágine y silencios oscuros y profundos. Fuerzas incomprensibles gobiernan este barco y viran de rumbo como los vientos de la tormenta, azotando velas y jarcias para poner a prueba al marino más avezado, al piloto más experimentado que decidió gobernar este navío

Si recuerdas aquél iceberg que consiguió que el Titánic se hundiera, entenderás lo que quiero decir cuando te cuento que lo que se oculta es más grande, más complejo, más interesante y más peligroso. Yo lo sé y por eso te invito a que te acerques. Tú lo sabes y por eso te arriesgas. Puro egoismo por ambas partes. Intesidades que nos atraén como grandes imanes que somos y conscientes de que, teniendo dos polos, cada uno de ellos se atrae y se repele con los del otro, con igual fortaleza, con la misma potencia capaz de integrarnos en uno o rechazarnos lanzándonos a kilómetros de separación.

¿Pero qué es el amor si no la demostración más intensa del egoismo? Amamos para que nos amen, para no sentirnos solos, para que alguien viva a nuestro lado el resto de nuestras vidas, para pedir todo lo que se nos debe, para exigir aquello que deseamos y no nos ha sido regalado, para extender cheques y generar deudas. Somos el cobrador del frac de Cupido, los usureros de cariño, contando con dedos avarientos todas las demostraciones de cariño. Somos contables que cuadran cuentas al céntimo, tanto te di, tanto me debes, tanto me tienes que devolver. Paga o te cobraré.

Y yo que tengo mis cuentas a cero, me burlo de ello. Tanto me ha costado hacer entender que amo, que doy y que entrego sin crear deudas a pagar al contado, que me río de quienes llevan apuntados en su libreta todos los besos que le faltan, todas las caricias ausentes y la resta de las llamadas emitidas y recibidas,de de las presencias y de las ausencias  Todo con saldo en rojo y recibos a presentar al cobro.

Te invito a que te acerques con intención retorcida, lo admito. Te invito a que te aproximes marcando un camino lleno de obstáculos. Los pasos son estrechos y el camino necesita de un mapa que no existe. Tus avances depende de tu voluntad, y el sendero está tachado de huellas de otros que dieron vuelta en ese punto.

Y deseo que llegues, que no te arrepientas, que no cedan tus fuerzas, que la última trampa no te aprisione. Me alegro con tus victorias y sufro con tus desalientos. No es tu premio el que persigues, es el mío, pero será gracias a tí.

La vida es dura para todos, compleja, indescifrable e imprevisible. Se hace necesario tener carácter para atravesarla. Más aún cuando no elegiremos el camino del valle si no que recorreremos las cumbres para buscar nuestro techo más arriba de las nubes.

Igual que un capitán escoge a su tripulación, así nosotros escogemos a quienes nos acompañan. No vale cualquiera recien llegado que intente impresionarnos con abalorios y juegos de manos. Allí, mar adentro, donde las tormentas harán de nuestro barco una cáscara de nuez y dónde el temple y la decisión deciden nuestra capacidad de sobrevivir, allí, no deseamos cobardes o traidores, allí no queremos miedos o indecisión. Si ponemos nuestra vida en manos de otro, se hace imprescindible saber que está en bien cuidada.

Y te pido lo mismo. Quiero un camino dificil en el que tenga que luchar cada amanecer, cada despertar, cada invierno y cada verano. Quiero mirar a los ojos y no saber que me vas a querer siempre. No deseo confiarme, al contrario, saber que eres apetencia de cualquiera, que me envidian y desean robarte, que volarás sin mirara atrás si un día el nido deja de ser acogedor.

Hace tiempo que no me declaraba con palabras, mis ojos habían bastado en estos años. Sé que nada de lo que he dicho te es desconocido y que no esperabas otra cosa de mí.

Sólo que quizá hoy estoy un poco más cansado que de constumbre, y me cuesta mirar como siempre hago. Quizá es que las palabras llevaban mucho tiempo calladas o que hoy tampoco llegaron las golondrinas.

Un provocador, un tapado, un caminante, un cabrón, un mirador, un amante, un último, un sabedor, un desconocedor, ….

Éste que tú bien conoces.

 

 

Autor: Kurt Spìnozza

un caminante a la búsqueda de caminos en los que encontrarse

2 comentarios en “descripción”

  1. Yo creo que sí que existe esa luz difusa y olvidada y eso es, precisamente lo que me hace sonreír. Saber que, aunque sea difícil y complicado, se puede encontrar quien te acompañe en tu camino y aunque sólo sea un trecho, no pasar después cuentas ni facturas.
    Un abrazo, Kurt y como siempre… un café.

    1. Dices que crees. Yo te aseguro que sí, que existe. Y que cuando lo tienes, pase lo que pase, sea peremne o caduco, sientes que eres afortunado.
      Un café….. Siempre… Al amanecer

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s