la vida de explorador


Hay mañanas en las que me pregunto si esto tiene sentido. O quizá, ¿Qué parte de esto tiene sentido?

Correr por la vida siempre con la búsqueda, calzarse en cada nuevo despertar suelas de explorador para encontrar algo nuevo. Gastar imaginación y fuerzas, sondear nuevas espectativas, sopesar posibilidades y desbrozar los caminos hasta llegar a ellas.

Al final, todos los caminos desembocan en una neblinosa mañana de una primavera que ya parece verano, cuando contemplas tu cuerpo estirado en una amplia cama deshecha y te preguntas -¿qué estoy haciendo yo aquí?- Y una vez más te sientes consciente de ser el rehén de una mente acelerada, el esclavo que rema en galeras para navegar en aguas que siempre serán turbulencias, acompañado de vientos que no dejarán nunca de ser tempestades.

No es cierto que busques un destino. Te engañan cuando te dicen que puedes encontrarlo. En las pausas sosegadas de un amanecer, cuando el depertar reciente te regala un minuto de paz antes de encender los motores, te miras por un instante en el espejo de la sensatez y éste te devuelve el ligero deseo de ser un hombre tranquilo y apacible, ese hombre que pudiera pasar su vida sentado en el borde una playa tranquila mirando, sin cansarse, el eterno ir y venir de unas plácidas olas.

Pero eres demasiado consciente como para mentirte. Sabes que estás a un instante de levantarte y vestir de nuevo tu traje de caminante, tus botas de suelas gruesas con las que pisar tu nuevo día, tus pantalones llenos de bolsillos donde te acompañan las herramientas suficientes para deshacer los obstáculos, tu camisa manchada de todas las huellas de lo andado hasta ayer, tu sombrero, que te proteja de las ardientes luces que te deslumbran o de las grises aguas que te empapan y tus gafas oscuras que oculten tus verdaderas intenciones.

Pero en realidad te has vuelto a mentir a ti mismo. Tus razones han seguido un sendero conocido y te han vuelto a llevar al punto de supervivencia. Te han vuelto a explicar lo que haces y cómo lo haces, pero, de nuevo, se han vuelto a alejar de la búsqueda del ¿por qué?

Y así, de nuevo, llega el alba, y un café de pie frente a la ventana. Y así de nuevo dejas para mañana lo que debería estar resuelto ayer.

Y así, de nuevo. te vuelves a sentir durante un rato, un mortal más entre los mortales

 

 

No hay que lamentarse por la muerte, como no hay que lamentarse por una flor que crece. Lo terrible no es la muerte, sino las vidas que la gente vive o no vive hasta su muerte.

No hacen honor a sus vidas, les mean encima. Las cagan. Estúpidos gilipollas. Se concentran demasiado en follar, ir al cine, el dinero, la familia, follar. Sus mentes están llenas de algodón. Se tragan a Dios sin pensar, se tragan la patria sin pensar. Muy pronto se olvidan de cómo pensar, dejan que otros piensen por ellos. Sus cerebros están rellenos de algodón. Son feos, hablan feo, caminan feo. Ponles la gran música de los siglos y no la oyen. La muerte de la mayoría de la gente es una farsa. No queda nada que pueda morir.

Charles Bukowski

Autor: Kurt Spìnozza

un caminante a la búsqueda de caminos en los que encontrarse

16 comentarios en “la vida de explorador”

  1. Y así, de nuevo. te vuelves a sentir durante un rato, un mortal más entre los mortales

    Acaso no eres un mortal mas?Eso es lo que te inquieta?Hay escaleras con peldaños infinitos,que subimos aún sabiendo que no llevan a ningún sitio,espirales que giran y no tienen fin ,laberintos donde perderse mientras estamos confundidos………o sea nada,sin resultados
    Puede ser una manera de ver y vivir la vida,siempre que te sientas a gusto ,pero por lo que veo,no hay sintonia entre lo que piensas y lo que haces, contradicción y lucha interior,es lo que me ha parecido entender del relato

    1. Contradicción como fruto de una lucha interior, siempre. La tengo y la reivindico. Porque sólo de los conflictos salen los logros que nos hacen avanzar. La comodidad nos relaja, nos vuelve plácidos y apegados a lo que tenemos, nos proporciona el miedo a perderlo. Las escaleras se suben para conocer si tienen o no destino. Y si no lo tienen, sé bajan para subir otras. Los laberintos ejercitan nuestra capacidad de orientación y marcan la diferencia entre quién encuentra o no la salida.
      Sí, me gusta la actitud del que lucha y no se acomoda.

      Y también es cierto que, en algún momento de cansancio duda de algún para que

    1. Ese es el temor principal. A los locos les hacen una lobotomía. No para comprender sus universos si no para tapiarlos. No quiero la vida de “disfrute” de lo que se me da. Esa es pobre y está llena de miserias

      1. Oye…..viviendo aprenderas mejor el sentido de la vida..Hay que tener el cierto equilibrio entre las reflexiones..y sentido comun….Los dos limites nos frenan…

  2. …obsesionarse con una idea ,aunque sea perfecta, te tapa la vista y a menudo te lleva a los sitios equievocados y te ipmpide vivir y disfrutar el presente

      1. Da sensación de que te gusta construir los obstaculos artificiales para superarlos luego heroicamente …..

      2. Si no aprenderas vivir el momento preciso que es casual o montado con tu colaboracion …nunca llegaras a entender el sentido de la vida. Ho es bastante reflexionar…Viviendo aprenderas mas que reflexionando…Bueno…con cierto equilibrio…entre ellos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s