quiero ser una persona fuera de lo común


En este mundo uniforme se globalizan hasta las personas. El crecimiento viral de los planteamientos se basa en un constante copia y pega. No es fácil encontrar el verdadero origen del post que acabas de leer porque, si intentas rastrearlo, encontrarás centenares de caminos divergentes, de versiones deformadas, de variaciones politemáticas sobre una opinión, que llegan a diversificar tanto la idea original que hasta llegan a darle el sentido opuesto al inicial.

Este se ha convertido en un mundo de tabloides de robaideas que no conocen ni de lejos el significado de lo que cacarean. Un universo de frases y textos bien sonantes que, en palabras de los más viejos, “valen tanto para un roto como para un descosido”. Ideas que no admiten el mínimo comentario ni la primera pregunta que intenten generar una explicación sobre lo copiado. No saben de lo que están hablando, ni siquiera por qué lo reeditaron y lo publicaron.

Aunque en realidad sí lo saben. En este panegírico de ideas vacías, la única intención es hacernos ver. Para eso existen los FAV’s, los ME GUSTA, y los +1. Queremos que alguien se fije en que existimos y creemos que así somos mejores.

pero ¿a quién le gusta una mente vacía?. ¿a quíen le gusta un cerebro sin nada entre sus paredes, que no es más que una máquina fotográfica que fotocopia los conceptos bien sonantes sin el más mínimo ánimo crítico?

Has pensado bien. A otra mente inerte.

Y son mayoría.

Y en medio de todo este barrizal, alguien afirma:

-Yo. no soy una persona común-

Y sonriés, claro. Porque sabes cuantas veces lo has escuchado. Incluso recuerdas haber construído tú ese discurso. Porque nadie desea ser una persona común. Pero pocos saben que este concepto no es como el valor en el servicio militar, no puede suponerse como premisa. No querer ser una persona común, no es dejar de parecerse al colectivo con el que tomas unas cañas y unas risas con el único doble objetivo de escapar de la soledad y rebuscar en el rastro de los amores de saldo. No creas que ser algo diferente a ellos te hace escapar de la normalidad. Aunque no lo creamos, existe un mayor número de personas que actúan y viven de acuerdo a su edad física y que con cincuenta años no actúan como si tuvieran dieciséis, Pero eso tampoco los convierte en seres diferentes.  Ser distinto es como intentar estar en la acera de enfrente. Aunque cruces la calle, la acera de enfrente siempre será la otra. Es un concepto que no hemos de autoasignarnos. Su veracidad la certificaran otros. Somos diferentes por lo que ven los demás y eso va más allá de cualquiera de nuestras certezas.

Carecen de valor las medallas que no nos han impuesto, la hojalata que compramos en el mercadillo y hacemos pasar por prestigio de marca. Fito decía que no era diferente si no raro. Quizá esa definición se ajuste más a ciertas características que me gustan y defiendo.

Porque, en realidad, lo que yo quiero ser es una especie en vías de extinción

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Autor: Kurt Spìnozza

un caminante a la búsqueda de caminos en los que encontrarse

3 comentarios en “quiero ser una persona fuera de lo común”

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