Corazones sobrevalorados


No miras al mar cuando posas tus ojos en las olas. No buscas corderos blancos que asoman sobre sus crestas. No atiendes a sus irisados azules, ni al verde esmeralda que te ofrece. No estás viendo reflejos de nubes sobre su espejo. No atiendes los susurros que acarician la arena ni a los bramidos que embisten los acantilados. No recuerdas sus barcos ni sus marinos, ni los pecios, nis sus tesoros guardados por corales. No encuentras lugar para islas ni continentes ni tampoco para Robinsones anhelantes de volver a casa

Cuando al mar miras, las olas se mueven al ritmo de tus pensamientos, Sus crestas suben y desaparecen como tus encrespadas sinrazones  entre tu consciencia. Son sus azules tus esperanzas y los verdes tus recuerdos. Susurros que son satisfacciones y bramidos que son remordimientos. Barcos que surcan tus decisiones y marinos que siembran todas las dudas tentados por los enamorados cantos de las sirenas, Pecios que son tus fracasos y una conciencia cuyo triunfo es permitirte sobrevivir a tu propio naufragio. Las nubes que reflejan tus ojos, ocultan el sol que ilumina tu espiritu y que pugna por vencer en el nuevo amanecer

Porque no contemplas el mar cuando lo miras, porque no reconoces lo que tu mirada te ofrece.

Porque sigues sin percibir, que el océano es un espejo. Y ciertamente, es a tu propio yo al que examinas cuando el mar estás imaginando

Autor: Kurt Spìnozza

un caminante a la búsqueda de caminos en los que encontrarse

2 comentarios en “Corazones sobrevalorados”

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