Aceituneros altivos


6 de diciembre de 2009

Ni mi tierra es tierra de olivos, ni mis padres latifundistas, ni mis posesiones son más grandes que unas cuantas tahullas. Aún así, una extraña costumbre hace que una vez al año, el abuelo convoque a low hijos y éstos a los nietos, para recojer las aceitunas. Seis solitarios olivos dan excusa a una deliciosa reunión de tres generaciones desde los dos años hasta los setenta y cuatro, en una jornada de risas y anécdotas que teminan con un gazpacho que llena la hambruna creada por el trabajo y la promesa de una garrafa de aceite directo de almazara. 
Las viejas tradiciones aún nos hacen un poquito felices

Autor: Kurt Spìnozza

un caminante a la búsqueda de caminos en los que encontrarse

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