Juegos desconocidos


Cuando eligieron mesa para cenar, miraron con dudas las sillas. Sentarse en lados opuestos dejaba fácil la posibilidad de mirarse de frente, pero establecía una barrera de distancia a lo que aconteciera.. Y, al menos, uno de los dos, sabía que en el transcurso de la próxima hora, desearían que las pieles estuvieran suficientemente cerca. Así que buscaron una excusa tonta y eligieron los laterales contiguos para situarse uno al lado del otro. La conversación comenzó de manera intrascendente sobre lo elegido en la carta del bar. Ella pidió una caña y él eligió una copa de Rioja.

Se conocían desde más de un año, aunque no habían coincidido en muchas ocasiones. Hacía tiempo que no se reecontraban y la cita había surgido aquella tarde en medio de una de las conversaciones intrascendentes, llenas de dobles significados, misterios, preguntas y sarcasmos que solían mantener.

-¿Plan o descubrimiento?- preguntó él.

Ella eligió descubrimiento y él comenzó a preparar un plan.

-Hoy seremos dos personas diferentes: Tú serás yo y yo seré tú. Actuaremos como tales en toda la noche y veremos cómo resulta.

Trajeron las bebidas y las tapas. Los pescaditos fritos y las tortitas de camarón se dejaban comer con facilidad aunque las críticas sobre si eran frescos o congelados abrieron las primeras risas de la noche. Ella tenía el pelo largo y rizado, con una melena negra y brillante con la que jugaba continuamente y unos ojos pícaros y huidizos que miraban con más alegría que intensidad. Él, todo lo contrario. Hombre intenso de mirada fija y sonrisa intencionada, cínico y provocador, con estoque rápido y directo y regate hábil e imprevisible,

La conversación pronto derivó hacia asuntos personales, La mirada se perdía en los a lo lejos de la calle cuando relataban situaciones o describían a personas conocidas en ese intervalo en el que no se habían visto y apenas habían hablado. Hablaron de aprendizajes y enseñanzas, de los roles de hombres y mujeres cuando se relacionan y discutieron sobre quién daba el último sí o decidía la despedida. Ella defendía que todo estaba en manos de una mujer, que sólo la fémina podía dar el último sí o no que acabara en la cama o en una despedida. Él asumía que era así en ese punto pero que ninguna mujer elegía a quién se le iba a acercar y hacerle una propuesta.

-Decís que sí o que no  a quien previamente os ha elegido a vosotras. No podéis decírselo a quienes han pasado de largo sin siquiera miraros-

-Además- continuó él -¿Has pensado en algún momento en lo que cuesta ligar con alguien? ¿has intentado tener una cita con un chico y elegir lo que quieres que suceda esa tarde?. ¿lo has recogido en su casa, has elegido el restaurante, has pedido por los dos y elegido el vino y luego lo has seducido?-

Pillada a contrapié, ella buscaba la respuesta adecuada sin encontrarla.

-Bien- continuó él -Hoy jugaremos a eso. Tú serás quien elija el curso de la velada. quien decida qué haremos tras terminar nuestra caña y copa de vino. Elegirás conversacion y buscarás la manera de que la noche termine exactamente como tú deseas. Yo por mi parte, recibiré y corresponderé según las apetencias que tús propuestas me provoquen. Cambiaremos los papeles por esta noche y experimentaremos el placer y la dificultad del papel que habitualmente no cumplimos-

Ella lo pensó con calma y aceptó. Sabía que la estaba poniendo ante un reto, pero no creyó que fuera dificil ganarlo. Jugara a lo que jugara, no dejaba de ser un hombre y entraría a todos los trapos que ella le pusiera a su alcance. Al final comería de su mano y se despedirían cuando ella decidiera y en la situación que deseara.

 La cena iba terminando aunque la charla se alargaba mientras los camaremos los miraban reticentes y retiraban el resto de mesas. Ella percibió que él había quedado callado y esperaba su conversación pero no dijo nada y apuró el último canapé del plato.La última mirada furiosa desde la barra los decidió a pagar la cuenta y empezar a caminar hacia un nuevo destino.

Él continuaba en silencio y ella no sabía bien de qué hablar para romperlo.

-¿Me vas a tener así toda la noche?- preguntó la mujer

Él esbozó media sonrisa y retraso la respuesta con intención y siguió caminando.

-Sabes que cuando empiezo un juego no lo acabo a medias. Es tu noche. Aprovéchala-

Ella volvió a alcanzarlo mientras caminaba y comenzó a lamentar el reto lanzado. No estaba acostumbrada y comenzó a pensar si, realmente, alguna mujer lo estaba. En alguna ocasión, él le había asegurado que sí y que le apasionaban esas personas que aceptan los retos y tratan de que se vuelvan en tu contra. La calma tensa de buscar la sorpresa en el propio terreno del contrincante. Pero ella no quería ese juego y reclamaba la vuelta a la normalidad de los roles acostumbrados. La noche se iba jodiendo y no sabía como resolverlo. No tenía forma de encontrar un camino intermedio que le permitiera no tener que tomar contínuamente la delantera pero tampoco mostrarse ante él con la más absoluta rendición.

A no ser que….. Al fin y al cabo él era un hombre y respondería a lo que cualquier hombre está deseando. Era tan fácil como escoger el lugar adecuado y comenzar el ritual.

-¡vamos a coger el coche-dijo de pronto – He encontrado el lugar perfecto donde continuar la noche-

Y mientras se agarraba de su brazo, tiraba de él para reconducir la dirección. Su voz había sonado firme y convincente. Lo suficiente como para que él sintiera la punzada de la curiosidad. Sin emitir ni un pero, sin consultar un dónde, caminaron en la dirección adecuada para continuar la noche

El coche arrancó conduciendo él. No sabía hacia dónde dirigirse pero no preguntó nada. Decidió continuar recto y esperar indicaciones. Ella comprendió pronto que la batalla seguía en todo lo alto y se limitó a los derecha e izquierda oportunos a los que él sólo respondía con un ligero giro de volante en la calle adecuada. Fueron saliendo de la ciudad y tomando una dirección en la que el mar comenzaba a señalarse a lo lejos. Todavía era noche cerrada pero el amanecer no tardaría mucho en llegar. A unos cientos de metros de la orilla, ella susurró el último -a la izquierda- que llos llevó a un lugar apartado, en un replano elevado unos metros sobre la playa.

-Detén el motor. Hemos llegado-

El silencio se derramó sobre ellos como una suave ola muriendo sobre la arena. Las luces se apagaron y ambos permanecieron callados mirando el cielo estrellado a través del parabrisas.

-¿sigo siendo yo el hombre?- dijo ella sin mirarlo.

-Por supuesto-

Empezaba a conocerlo lo suficiente como para no sorprenderse de que llegara al final. Así que ya sabía qué era lo que tenía que hacer a continuación.

Lo besó.

Él apretó los labios en el inesperado gesto de ese primer beso. Desde que se conocían no había habido ningún contacto físico entre ambos. Ella no hizo caso y siguió recorriendo con sus labios la boca cerrada. Su lengua también participaba y, como una llave nueva en una cerradura, hacía juego para abrir las puertas del deseo. No tardó en conseguirlo. Consiguió que el hombre participara en aquél juego y deseara esos besos. Las manos de él empezaron a moverse y acariciar su pelo y su cara.

Pero no pasaban de ahí.

Ella estaba buscando encender los motores que le dieran la vuelta a la situación. Esperaba que se lanzara a acariciar su cuerpo, a buscar entre su cuello el camino de su escote. Pero el no se movía de la situación actual. Y seguían estando dónde ella los había colocado. Seguía perdiendo el juego.

Decidió apostar más fuerte y sus dedos se deslizaron por los botones de la camisa de él. Abrieron el hueco suficiente para que sus labios bucearan en el pecho buscando esos pequeños pezones. Cuando los alacanzó, una de manos recorrió los caminos del pantalón, paseando la palma por encima de una evidente erección. Una cremallera no era suficiente obstáculo para liberar aquél pene que la estaba esperando. La cogió entera con la mano, gruesa y carnosa y la levantó mientras acercaba su boca para besarla.

-No-

La voz de él sonó lejana. Tanto que no consiguió detener el gesto. Pero su mano sujetando su cabeza confirmó lo que había escuchado.

-¿no?-

En silencio. él la apartó de su objetivo y la retiró hasta su posición inicial en el asiento. Pero siguió en silencio.

-¿por qué? se atrevió a preguntar ella.

Lentamente guardó su pene dentro de la braqueta y subió su cremallera. Se abrochó de nuevo los botones de su camisa y abrió la puerta del coche. Salió a pasear en medio de una lujosa noche estrellada. Al fondo, el horizonte empezó a clarear.

Ella salío también afuera y se acercó a su lado. Los dos mirando en paralelo el incipiente amanecer

-¿por qué?- Repitió ella.

-Hoy yo era mujer y tú el hombre que buscaba seducirla. Hoy jugamos y mañana no sabremos qué parte responde al papel que desarrollamos y cuál es la realidad. Hoy has descubierto que puede existen los juegos de seducción y que están vacíos de contenido. Son presente sin pasado ni futuro. Hoy sabes que tu excitación puede ser alimentada y apagada con un cubo de agua fría. Hoy has aprendido lo que significa no entender por qué te dejaron a medias.-

-¿y tú? ¿qué has aprendido tú?-

Yo he aprendido lo que significa tener una noche intensa manteniendo la duda de si era real. He aprendido a recibir besos falsos que no se distinguen de los verdaderos. He visto como mi deseo se dejaba llevar al tuyo, como era ser seducido, excitado, amado, con la constante pregunta de sí mañana despertaré de un sueño. Hoy he aprendido que la verdad y la mentira pueden tener el mismo aspecto.

-Entonces- concluyó ella -Los dos hemos aprendido algo-

-Sí-

-¿y nos servirá de algo lo aprendido?-

-Eso sólo lo sabré cuando bese de nuevo a alguien-

-Y ese alguien no sepa que esto es un juego-

Autor: Kurt Spìnozza

un caminante a la búsqueda de caminos en los que encontrarse

7 comentarios en “Juegos desconocidos”

  1. Ajajaja, pues a mi me dejaron más de una vez a medias…
    En fin, que preparaba un sesudo discurso sobre el peligro de los roles a modo de comentario pero me ha salido eso… y qué bajonazo cuando te dejan a medias!!!
    😛

      1. ¿Te da miedo remar para alcanzar tu objetivo? ¿Mejor que el agua decida donde te lleva porque te da lo mismo? Revisa y encontraras la muerte que evitamos cuando nos rebelamos y tomamos decisiones

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