Recorriendo jardines


15 de Febrero de 2010

Paseaba yo por estos jardines que cada quien cultiva a su manera y, como casi, siempre andaba ensimismado. No sé muy bien qué me hace seleccionar uno en concreto para, entrando sin llamar, caminar fisgoneando mientras aprovecho que su dueña no está. Debo reconocer que soy muy sexista en esto de los jardines y que camino poco o muy poco por los lugares donde mis colegas masculinos cuidan de que el suyo resulte atractivo. El o la lectora deberá decidir si me cree cuando digo que me es más afín la inteligencia femenina o si considera, y yo no podré rebartirlo, que no soy más que un silencioso ligón como tantos otros. 
Pues paseaba yo y me preguntaba ¿por qué éste y no áquel? ¿por dónde me sentía más atraido? ¿qué era lo que más llegaba de entre todo lo que cada quien me ofrecía. 
Y debo reconocer que en algún caso he seguido el rastro de una fotografía atrayente o de un nombre sugestivo. La publicidad de saber captar una mirada fugaz para atraerla a durante un rato a nuestro jardín es un arte y una ciencia que conviene dominar, sobre todo porque si estamos aquí es porque queremos que nos vean. 
Pero juro solemnemente que la pestaña que más me atrae cuando abro una puerta es la de los blog. Quiero saber como se piensa, cómo se siente, cómo se recorre la vida. Quiero disfrutar día tras día de lo que transcurre en la vida de alguien a quien no conozco y del que, la mayoría de las veces, no necesito conocer rasgos físicos. Me gusta pensar con él, sorprenderme con su lucidez y seguir el transcurrir de los acontecimientos abandonándome a su manera de contarlos. Poco a poco, voy intentando entender, muchas veces desde el anonimato, la visión y la experiencia de aquel a quien espío y a la vez intento no contaminar con frases hechas o piropos fríos que no agregan belleza a lo aprehendido, o quizá, cuando la idea se queda grabada bien adentro, dejar una mínima nota al margen para sacar afuera una fuerte sensación de compartir aquello que nos fué regalado. 
Por eso quizá, y cada uno es cada quien, me decepciono cuando abro expectante la puerta de un nuevo jardín que sólo contiene imágenes. 
Es como si en este mundo de sin sonidos alguien no tuviera nada que comunicarme.

Autor: Kurt Spìnozza

un caminante a la búsqueda de caminos en los que encontrarse

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s