Principios de usar y tirar


Los principios son un concepto un tanto raro de comprender. Cuando hablamos con cualquier persona, veremos con claridad la alta estima que ella tiene de los suyos. Son altos, inalterables, inmaculados, imposibles de torcer, sin precio de compra ni defecto en su definición o interpretación. 

Hablamos con soltura de las situaciones teóricas y cometemos ese mismo error. Las dificultades siempre vienen sobre un terreno real, llenas de condicionantes y circunstancias que hay que valorar. A veces, aquellas cosas en las que creemos son tan puras que resultan imposibles de cumplir. Es entonces cuando matizamos y cuando empezamos a encontrar justificaciones a decisiones distintas a las defendidas con vehemencia en aquellos lejanos y teóricos discursos. En el argumentario del “sí, pero..::” deslizamos nuestras matizaciones y encontramos justificaciones a las posturas más contradictorias. 

Esta es una posición habitual, un error continuamente repetido pero fácilmente solucionable si tan solo fuéramos conscientes en los momentos teóricos de que no sabremos de qué tamaño será la ola contra la que tengamos que usar el salvavidas de nuestra ética. Ser conscientes de esto nos haría, quizá, ser menos contundentes en nuestras tertulias de café y convencimiento.

Pero hay elementos que no son negociables. Puntos de nuestra dignidad que no deben moverse un ápice y cuyos cimientos deben se sólidos y muy poco flexibles. El respeto y la defensa de la dignidad humana y de los débiles es fundamental. Recular ante esta batalla, establecer contemplaciones justificar hechos con argumentos torticeros, es indigno y de cobardes. Rehuir la pelea en la defensa del agredido y justificar al agresor o darle una segunda oportunidad  es la manera más vil de mostrar que, sus principios son papel que se moja con la primera gota de la tormenta y se disuelve en la nada que camufla a los traidores.

Repudio a los que se ponen de perfil en la lucha por los derechos de las personas. Y hace tiempo que aprendí que son los mismos que hablan en un tono más alto sobre sus ideales cuando no hay batalla que librar

  

Autor: Kurt Spìnozza

un caminante a la búsqueda de caminos en los que encontrarse

5 comentarios en “Principios de usar y tirar”

  1. La vida, creo yo, es una constante pregunta y aún en ese constante preguntarnos, siempre existe la duda y el error. Y sí, hay principios que no son negociables, nunca!
    Espero ese café…

  2. La vida es un misterio, no una pregunta. No es un rompecabezas que resolver, no es una pregunta que debe ser respondida pero es un misterio para vivir, un misterio para ser amado, un misterio para ser bailado. OSHO

    1. ¿Tan seguro estas de que la vida no es una pregunta? ¿No tiene que ser resuelta? Pobres de los que no saben manejar su barco y fían a los vientos que soplan al azar. Su destino seguro es embarrancar

      1. La vida es lo que pasa a tu lado mientras tanto tu buscando la unica respuesta a lo que tiene miles respuestas o ninguna.

  3. Mi lema es “respetar todas las opiniones, sean cuales fueran” más naturalmente deseo que se me trate igual, hay que conversar y quizás las versiones que nos dan sobre un tema nos hacen recapacitar que estábamos equivocados, lo mismo debe ser a la inversa.

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