Conclusión


Últimamente paseo poco por mi jardín. Lo cierto es que paseo poco por todos los jardines. Me siento un poco hastiado. De un tiempo a esta parte todos nos hemos otorgado el título de jardineros y jugamos, en nuestros tiempos de ocio o en nuestros tiempos de hastío a contarnos a nosotros mismos las historias que circulan por nuestras revueltas cabezas. Y al final todo se vuelve de un monótono color conocido. Muchas veces pienso que, cualquier cosa que vaya a escribir, con seguridad, ya otro la habrá relatado. Me da rabia porque, también creo, que lo habrá hecho infinitamente mejor de lo que yo sería capaz. Así que intento darle un enfoque distinto, un vocabulario original o un tono divertido, irónico o dramático que lo destaque de lo que ya circula por los entramados blogueros. Y, dándole vueltas a la forma, se me escapan las ideas, se evaporan y pierden la intensidad con la que las habia pensado cuando me sentaba a escribir.

Este post me recuerda a aquella canción de Joan Manel Serrat: “No hago otra cosa que pensar en tí… Y no se me ocurre nada” Y es que hablar del vacío de las ideas de las que hablar parece un contrasentido. Y seguramente lo sea. Otras veces me acuerdo de aquél escritor que dijo que escribir tenía un diez por ciento de inspiración y un noventa por ciento de trabajo. Y entonces me digo que debería ejercitarme, no dejarme llevar por la vagancia y tratar de que una idea tire de la siguiente, como aquellos anudados pañuelos que salen del sombrero del prestidigitador. Pero para ello sería necesario encontrar la punta del primero y asirla con dos dedos para tirar de ella. Quizá me falta encontrar esta punta.

También dicen que la felicidad tiene pocas cosas que contar. Que es más fertil la tristeza, la soledad, el desamor, el sufrimiento o la tragedia. Releyendo mis antiguos textos también podria dar la razón a este argumento, pues de épocas oscuras nacieron algunas joyas que hoy duermen enredadas en el maremagnun de ideas que guardan estas páginas. Quizá deba elegir entre escribir o ser feliz. Quizá entonces debería dejar de escribir o dejar de sentirme satisfecho con mi vida.

No creo en los problemas irresolubles, sólo es nuestra incapacidad de encontrarla lo que los mantiene sin solución. Es claro, que no lo miro desde la perspectiva correcta y eso me confunde y me deriva hacia laberintos sin salidas. Seamos, pues, metódicos. Alimentemos bien las baterías de hipótesis y disparemos los teoremas como proyectiles hasta la diana. Afinaremos la puntería de las tesis y encontraremos la demostración apropiada. Ahí estará la conclusión.

Y conclusión tiene dos acepciónes:

conclusión

  • Resolución que se ha tomado sobre una materia o deducción a que se ha llegado tras su estudio o análisis:
  • f. Fin y terminación de una cosa:

Resultado de imagen de conclusión

Autor: Kurt Spìnozza

un caminante a la búsqueda de caminos en los que encontrarse

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