Dieciocho


Te has levantado una mañana más y nada parece distinto. El mismo rayo de sol que entra por la ventana deja su luz en una habitación que no ha cambiado desde que cerraste los ojos la noche anterior. Tu casa, la calle, el barrio, la ciudad, el mundo, el Universo sigue su curso habitual sin alteraciones. Pero tú sabes que no es así.
Con el despertar, te refugias en la soledad de tu cama y contemplas todo lo que te rodea echando la vista hacia el pasado.

Y han pasado dieciocho años.

Intentas situar cuál es tu primer recuerdo consciente. Recordarte siquiera cuando gateabas por aquellos suelos en busca de tu primer juguete. Aquellos porrazos de tus primeros pasos, los paseos de la mano de tu madre por una ciudad a la que amas desde entonces, la playa donde aprendiste que el mar no es frontera si no camino, el Mas de la montaña, que era un lugar en el que la libertad adquiria todo su significado, un reino en el que te habías coronado Rey y todo estaba sujeto a tu voluntad. ,el sabor de la comida de aquellos años, la carne asada en la chimenea que nunca ha sabido tan jugosa ni el mejor de los restaurantes. También recuerdas los tiempos en que ser niño era tener proyectos que te hacían ilusionarte con ser mayor. Ser Paleontólogo y seguir la senda que un dia caminaron los dinosaurios, ser Astronauta y proteger a todo el planeta de una lluvia imposible de meteoritos que destrozaran nuestras cabezas.

Y ahí sigues, tumbado en la misma cama que te ha acompañado durante este tiempo. Recorriendo paso a paso todos los objetos que has acumulado en tus experiencias: La fuerza de tus  tresciententos atenienses, la mezcla de tus sueños, fantasías y aventuras reflejada en tus dragones, la ilusión de Mortadelo frente a la realidad del Filemón de cada día y la sensibilidad que reflejas en cada uno de los dibujos que decidiste conservar junto a la colección de botellas de cerveza que te une de forma inconsciente a tu padre.

Ahí está tu pasado de niño y adolescente.

Y afuera está tu futuro de hombre.

Porque la vida es un regalo pero también es una putada. Porque ha llegado el tiempo en el que los demás han dejado de empujarte para pedirte que seas capaz de navegar a su lado. Porque tus velas ya están preparadas para navegar en ese mar que te llena los ojos de horizontes azules, pero que también te zarandea a golpe de tormenta. Y es ahora cuando has de elegir tus propios vientos para que te ayuden a llegar al buen puerto que deseas.

Ya tienes la cara escocida por las primeras bofetadas, pero todavía no te han partido la nariz de un puñetazo. Y sabes que eso también sucederá. Eres consciente de que es tiempo de crecer. De que el dieciocho en tu calendario supone que has de sentarte en la mesa de los mayores. Y de que para tener reservado ese lugar has de merecerlo. Nada es fácil, pero nada es imposible. Y sabes, también, que estás rodeado de magníficos modelos. Puedes tomar de cada uno de ellos lo que te sea más cercano: el amor y la sensibilidad, el cariño por la familia, la constancia, la capacidad de riesgo, la seguridad al tomar decisiones, la posibilidad de corregir el error, el aprendizaje, la experiencia, el conocimiento e incluso la sabiduría. Los tienes todos aquí, a tu alrededor, entre los que ahora te miran y escuchan. Y no puedes desperdiciarlos.

Mayoría de edad es una palabra muy bonita. Y también es muy dura. Ahora te vamos a mirar en tu pasado, pero también te vamos a exigir en tu futuro. Te queremos por lo que fuiste y te esperamos en aquello que vas a ser. Te echaremos una mano y te la pediremos cuando nos haga falta. Te hemos enseñado y ahora esperamos aprender de tí. No nos vas a decepcionar porque no te puedes decepcionar a ti mismo. Nos vas a ilusionar porque tienes una deuda contigo. Te debes el sentirte orgulloso de lo que vives, de lo que haces, de lo que piensas y de lo que consigues.

Ese es tu mejor regalo de cumpleaños. el que te puedes hacer a ti mismo. Sentir cada veintidos de julio que ha sido un año más de crecimiento, que estás más cerca del cielo, que eres más feliz que el aniversario anterior y que sigues siendo aquel corazón de niño envuelto en el carácter de un hombre con convicciones.

Y aquí estaremos todos los que te acompañamos, año detrás de año, para volver a aplaudirte, darte la mano, cubrirte de besos y volver a decirte.

¡Bién hecho !

¡Feliz cumpleaños!

Autor: Kurt Spìnozza

un caminante a la búsqueda de caminos en los que encontrarse

2 comentarios en “Dieciocho”

  1. Me gusta este escrito, casi convencida estoy que está pensado para una persona cercana a ti. Da fuerza, estímulo y muy buenos consejos para afrontar la vida que tantos tropezones nos da.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s