no es lo mismo


Solo recuerdo que sucediera una vez. El sexo había sido retador y tempestuoso. Dos fieras luchando por la posición dominante, buscando alternativamente que el orgasmo ajeno fuera aún más intenso y agotador. Tirados en un laberinto de sabanas, sudor y fluidos, pegajosos y exhaustos, yo yacía casualmente a sus pies. Fue cuando ella abrió lentamente sus piernas y con un gesto de reto comenzó a masturbarse. Yo miraba como su mano se acariciaba en círculos que se iban convirtiendo en espirales. Quise tocar su pie y me apartó con una desdeñosa patada. Escuché sus acelerados gemidos mirando su coño mientras sentía sus ojos clavados en mí. Escuché su grito mientras dos dedos se hundían hasta el infinito en su sexo. -Puedo vivir sin ti- me dijo jadeando -Pero no seria lo mismo

  

Autor: Kurt Spìnozza

un caminante a la búsqueda de caminos en los que encontrarse

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