Hombre de mar 

Hambriento de luz
​Mi niñez se nutría de atardeceres
Y de nubes arrobadas de colores,
De pelícanos abrazando el horizonte a aletazos intermitentes.

Quise de niño tener la calma del mar,
Su insondable y profundo embrujo.
De tanto engullir paisajes
Soñé con llevarlos dentro.
Ahora, al menos, escribo.

Enrique Patiño

Cinco poemas inéditos de Enrique Patiño

Autor: Kurt Spìnozza

un caminante a la búsqueda de caminos en los que encontrarse

1 comentario en “”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s