Un demonio anda suelto


En algún momento alguien se acerca de frente, mirándote a los ojos y tendiendote la mano con la palma abierta.
-Toma. Este demonio te pertenece. Andaba suelto por ahí y lo he reconocido como tuyo-
Lentamente lo recoges y, avergonzado, lo guardas con cuidado en tu bolsillo, mientras tratas de valorar cuando daño, cuanto dolor y decepción habrá provocado.
Entonces es cuando sientes que no estaba todo controlado.
Y vuelves a comenzar desde la casilla de salida

Autor: Kurt Spìnozza

un caminante a la búsqueda de caminos en los que encontrarse

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