Tengo que irme ahora 


Ella se levantó en señal de despedida -Tengo que irme ahora- dijo mientras miraba como él seguía sentado en el sofá. 

La visita había sido corta. Apenas tenían tiempo para verse en el corto espacio de tiempo en el que él salía de trabajar y ella debía volver a casa con su marido. 

Él había llegado corriendo mientras ella ya esperaba en la puerta. Sabía que llegaba tarde y eso acortaba los minutos juntos. Esperó sentada mientras él se daba una ducha que lo refrescará y él acudió a su lado vestido tan solo con el albornoz

Tan solo charlaron. No había tiempo para la pasión y ella temía que el olor a sudor y sexo la acompañara a casa en la vuelta.

-Tengo que irme ahora- repitió mientras sus ojos expresaban lo contrario. 

Él abrió el albornoz en silencio mientras su mano empezaba a moverse acariciandose. El miembro comenzó a enderezarse y adquirir dureza y ella lo veía crecer por momentos. Ambos se miraban fijamente sin decir nada 

Ella se acercó inclinándose despacio y lo agarró despacio acercando sus labios. 

Entró muy despacio en su boca mientras su lengua la presionaba contra el paladar. El gemido del hombre era la prueba del placer sentido mientras su miembro chocaba contra la garganta. Ella sabía lo que él deseaba y abrió más aún si mandíbula para comenzar a tragar la punta que le presionaba. Él sintió una bocanada de gusto que le hizo arquearse mientras explotaba dentro de aquella boca espasmos de esperma que lo dejaron exhausto. Ella fue absorbiendo por primera vez en su vida todo lo que recibía para aumentar el gozo del momento. Nunca había sentido el sabor del semen antes y aquella sensación fue una sorpresa, por agradable, distinta a lo que siempre había pensado que sería. Él había sabido enseñarle de nuevo que nada se puede juzgar sin haberlo probado.

Luego se separó tan despacio como había empezado. 

-Tengo que irme ahora- repitió por última vez mientras daba la vuelta y empezaba a caminar hacia la puerta. 

Con su miembro caído y satisfecho él le miraba el culo mientras se alejaba. 

Ahora sabía cuál era el siguiente paso

  

Autor: Kurt Spìnozza

un caminante a la búsqueda de caminos en los que encontrarse

1 comentario en “Tengo que irme ahora ”

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