El mar del pasado


Una llamada que sorprende es aquella que nos alcanza desde el pasado remoto. Una llamada que tiende un puente desde aquellos lejanos años hasta hoy y rellena los huecos y zurce las costuras. Realmente no cambiamos tanto como creemos. Cambian nuestras cosas, modificamos nuestras direcciones y aceleramos o frenamos nuestro tiempo, pero seguimos siendo reconocibles para quien nos conoció alguna vez.

¿Cómo estás? ¿Qué has hecho durante este tiempo? ¿Te casaste? ¿Te divorciaste? ¿Naciste o moriste? Nuestra curiosidad camufla el cotilleo y absorbe relatos superficiales que son olas que besan la orilla y se retiran pero que nos distraen de reconocer que es el mismo mar. 

Hablaba de sorpresa y me contradigo. 

Azul, verde, gris o turquesa, rizado, calmo, marejada o tormentoso, doméstico o indómito, siempre es mar, el mismo que conocimos y en el mismo lugar.

Entonces ¿por qué nos sorprende esa llamada?

Autor: Kurt Spìnozza

un caminante a la búsqueda de caminos en los que encontrarse

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